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El primero que leí fue el ensayo Yo acuso, que defendía la emancipación de las mujeres musulmanas y que escribió la somalí Ayaan Hirsi Ali.
Ahora, tratándose del género novela, tenía curiosidad por ver cómo desarrollaba la historia esta escritora; si existen diferencias entre un europeo y un africano al analizar cuestiones relacionadas con ese continente.
Confieso que no he observado diferencias reseñables en la manera de presentarnos a los personajes de una y otra raza, quizá porque la escritora reside en Gran Bretaña, o porque se trata de una novela de amor; y ese sentimiento produce sensaciones similares en todos los seres humanos del planeta medianamente equilibrados.
Los protagonistas de la obra de Aminatta Forma son: Adrian, un psicólogo inglés que viaja como cooperante a Sierra Leona; Kai, un médico que trabaja en el hospital al que el psicólogo va destinado; Elias, un anciano enfermo, antiguo profesor universitario, que es atendido por el psicólogo; Saffia, la mujer que el anciano amó; Julius, también profesor y marido de dicha mujer; Mamakay, una enigmática joven que toca el clarinete y gran cantidad de entes secundarios que nos permiten conocer, creo que esto es lo más interesante de la obra, la vida de las gentes de ese pequeño país africano: trabajo, guerras tribales, enfermedades más comunes, emigración, aspiraciones respecto al futuro, etc.
La trama de la historia facilita a la autora denunciar la política represora y errática de los dirigentes de Sierra Leona, las aberraciones cometidas con y por los niños soldado, las intenciones poco éticas que llevan hasta África a ciertos cooperantes, la escasez de medios sanitarios y el papel que juegan determinados grupos religiosos que fanatizan y roban a las gentes; pero todo ello de pasada y sirviendo de marco al amor, guardado en la memoria de los protagonistas, memoria del amor, que compara con el dolor que sienten aquellos a los que amputan una pierna o un brazo, que les sigue doliendo aunque ya no lo tengan, memoria del dolor.
En resumen, una novela que se lee con agrado en torno a la memoria del amor y también del dolor; en cualquier parte, intangibles e irremediables ambas.