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Imaginar a Peter Pan

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Imaginar a Peter Pan

Publicación : 19 de marzo de 2018

 

Por Mª José Alés

 

Manuel Roig Abad nació hace 42 años en La Vall d’Uixó. Su primera afición reconocida fue la Música, actividad a la que de adulto se ha dedicado  como profesor (él prefiere maestro) en un instituto de Secundaria. Su segunda afición fue la literatura: narrativa y poesía, cuyo ejercicio, que considera un milagro, le ha permitido conseguir numerosos premios; y en estos momentos, otro milagro, ser el autor del relato, ilustrado por el prestigioso ilustrador valenciano Miguel Calatayud, Imaginar a Peter Pan, con el que se inaugura la editorial Degomagom.

Para enumerar las cualidades profesionales y humanas que enriquecen a Manuel Roig, necesitaría bastante tiempo. Por lo tanto, considero mucho más conveniente que sean los lectores los que descubran esas cualidades en sus respuestas.

 

Basándote en las ilustraciones que sobre la obra de Peter Pan realizó Miguel Calatayud, has creado una narración entrañable, profunda y divertida a un tiempo. ¿Cómo fue la génesis de esta creación?

¡La génesis! ¡Pues casi fue el Génesis, pero el de la Biblia! El trabajo presentaba bastantes dificultades. Primero, las ilustraciones referían al mundo de Peter Pan. Esto, al menos para mí, limitaba la narración a dos opciones: resumir el relato de Barry o inventar una historia paralela. Ser el resumidor no acababa de motivarme e idear una historia paralela tampoco era sencillo, puesto que todo el mundo conoce la historia de Peter Pan. Escribí una primera historia que no acabó de convencernos. Y entonces algo hizo click. Es curioso, pero las cosas acaban siendo así y uno tiene la sensación de que la historia te ha sido dada, un regalo. Y de ese click surgió Imaginar a Peter Pan. Y después la historia fue creciendo, casi invadiéndonos (nosotros somos Miguel Calatayud, Octavio Ferrero y un “servicial”, que diría el cómico) y creo que, ahora, con el libro publicado, lo continúa haciendo.

 

¿Resulta complicado escribir un relato basándote en ilustraciones previas, o es un punto de apoyo para estimular la imaginación?

En un principio, complicadísimo. Pero, como dije antes, algo hizo click y, después de la experiencia, ahora casi te diría que me encantaría repetir.

 

Peter Pan es un niño que no quiere crecer, rechaza por completo el mundo adulto. ¿Qué hay de rechazable en ese mundo, que en tu historia  está representado por el padre de Marcos, el niño de 5 años protagonista de la misma?

Yo soy padre de dos niños fantásticos. Los niños son transparentes, inocentes, no tienen maldad (que no significa que lo hagan todo bien), no tienen dos caras, conservan intacta la ilusión, la alegría… Son seres poderosísimos, superhéroes. ¿Cuántos niños son capaces de ser felices, de estar alegres, de soportar situaciones horribles? Y superan situaciones horribles desde la debilidad, siendo el punto más frágil en las familias, en la sociedad. Para mí, los niños son muchísimo más sabios que los adultos y más nos valiera mirarlos más y aprender de ellos.

Después, una educación muchas veces mal enfocada, competitiva e individualista, y una sociedad que en general solo presta atención a la parte más mezquina del ser humano, los acaba embruteciendo y entonces, cuando ya están lo bastante sucios, son adultos y ya están preparados para la vida. Sé que generalizo, pero creo que hay una gran parte de verdad en esto.

 

Todos los personajes de tu cuento son importantes, pero creo que ocupa un lugar muy destacado Julia, la maestra.

La que fue maestra de Infantil de Àngel y de Maria, mis hijos, se llama Julia y, de alguna manera, no puedo separar ese nombre y a ella misma de lo que significa ser maestra.

En cuanto a la Julia del libro, es una maestra que representa mi idea de la educación. Es una maestra que antepone el alumno al temario. Es una educadora y no una adiestradora. Prepara para la vida.

 

¿Ha determinado esa importancia el hecho de que seas profesor?

Yo doy clase en Secundaria. De Música (palabra que debería escribirse siempre con mayúscula, puesto que es uno de los nombres menos comunes y más extraordinarios del diccionario). La palabra sería profesor, pero a mí me gusta más maestro. Siempre me ha gustado más y creo que es por dos razones: una, que, en valenciano, el director de la banda es “el mestre” y yo he tenido “mestres” fantásticos; la otra, y sin que esto signifique que la palabra profesor tenga nada de malo, que la palabra maestro me suena menos elevada, menos próxima a “señor que sabe mucho y que, por tanto, no aprenderá nada de ti”. Me suena más cercana, más próxima a educador, a la educación en dos direcciones: niño que aprende, pero maestro que también aprende. Es una palabra que encaja más en cómo me siento yo en clase y en mi vida.

 

¿Qué características ha de tener un maestro para influir de forma positiva en la vida de los alumnos?

Yo he tenido muchísimos grandes maestros, que tienen nombres propios: don Miguel Arnau Abad y Vicente Joaquín Lacomba Orenga —que me enseñaron a amar la música y concretamente la música de banda, la música amateur, popular, sencilla, amiga, para todos; ahora hay bandas en las que se hacen pruebas para entrar. ¡No puedo concebirlo!—; mosén Salvador Pastor y Eduardo García —que me enseñaron a amar a Dios, que vive en mí, aquí, en mi casa y en toda persona con quien me encuentro—, y por último la gente de Fráter y de Babilón, que son dos asociaciones dedicadas al mundo de las personas con diversidad funcional y en las cuales uno puede encontrarse con más de una de estas personas luminosas que nos hacen mejores.

¿Qué características ha de tener un maestro para influir de forma positiva? La primera ser buena persona, la segunda ser trabajador, la tercera estar enamorado de lo que hace (“Solo el amor convierte en milagro al barro”, de Silvio Rodríguez)… Habría más, pero todas ser resumen en ser ejemplar, ser un buen ejemplo. A ser una excelente persona también se enseña, pero solo hay un maestro: don Ejemplo. Y no hay otro. Ninguno más.

 
 

Julia afirma que todos los cuentos hablan de nosotros; pero para poder darse cuenta de eso hay que saber volar. Tú eres músico, narrador de historias y poeta, seguro que sabes volar. ¿Querrías compartir con nosotros la receta para hacerlo?

Para contestar a esa pregunta se necesitan muchos libros, muchos cuadros, muchas canciones, muchas personas bonitas… Y el caso es que creo que cada uno tenemos una receta, que es la nuestra.

Para mí, una de las recetas es esforzarse en rodearse de las personas adecuadas. Existen personas que activan ese vuelo (en mi caso, la más importante, Vanessa, con quien tengo la suerte de estar casado) y existen también los “delimitadores de cualquier nacimiento” (Silvio Rodríguez, otra vez). Y luego hay que mirar mucho a esas personas, y dedicar tiempo a mirarlas, a quererlas.

Otra cosa importante para mí es esforzarse en estar en contacto con cosas bonitas, estimulantes, activadoras… La lectura de calidad, la música, el arte, el deporte, la naturaleza… Somos lo que vemos, lo que escuchamos, lo que hacemos… Creo que nos influye más de lo que creemos.

 

Imaginar a Peter Pan es un libro importante por diversas razones:

-Por la importancia de la narración que el escritor escocés James Mattew Barrie ideó el año 1904.

-Por la extraordinaria calidad de las ilustraciones de Miguel Calatayud.

-Porque con él se inaugura una nueva editorial.

¿Todo esto ha supuesto para ti una presión o un estímulo?

Escribir es un milagro. Escribir bien o escribir mal. Leer es un milagro. La música es un milagro. Las ilustraciones de Miguel Calatayud son un milagro. Los milagros van a favor de los hombres. Los milagros van a mi favor. No hay presión en este sentido. Me esfuerzo en que no la haya. Pero también es un milagro que, en medio de un mundo de “mira por ti, sé egoísta, gana, arrolla, que se fastidien los demás” haya gente como Octavio Ferrero, que decida —con su tiempo, con sus bienes, con sus energías y sabiendo que es difícil, que el dinero, que la gente no lee demasiado y toda la retahíla de excusas que sirven para quedarnos en el sofá mirando pasar la vida—, que decida, como dije, montar una editorial y una editorial de libros ilustrados. Para mí la única presión ha sido la confianza absoluta que, para iniciar uno de los sueños de su vida, depositó en mí Octavio Ferrero, el editor y fundador de Degomagom, una confianza que superaba en mucho la que yo tenía en mí mismo y que le agradeceré siempre.

 

 

Imaginar a Peter Pan es el primer libro de la editorial Degomagom

www.degomagom.com

 

 

 

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