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Pablo Cruz

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Pablo Cruz

Publicación : 13 de julio de 2015

 

Por Octavio Ferrero

 

 

El Club de Lectura Ilustrada es un proyecto que nace con La isla del Tesoro, ilustrada por Jordi Vila Delclòs y editada por Anaya, como primer libro invitado. Conversamos con Pablo Cruz, director editorial de Anaya Infantil y Juvenil, sobre su profesión y sobre esta nueva y cuidada edición de la obra de Stevenson.

Durante estas semanas hemos hablado con el ilustrador, esperamos hacerlo con las traductoras María Isabel Villarino y Magalí Martínez Solimán (quienes utilizan el seudónimo de María Durante), y lo haremos con el escritor Fernando Savater que prologa esta edición… y comprobaremos cómo cada una de estas personas, en el ejercicio de su profesión, ayudan a concebir la novela de una manera particular y única. Quien lea La isla del Tesoro por primera vez y lo haga con este libro, extraerá conclusiones del prólogo de Savater, reforzará situaciones imaginadas con las ilustraciones de Jordi Vila Delclòs, y las palabras que escogieron sus traductoras para su lectura en nuestro idioma (son las que eligieron y no otras), formarán un clima, un universo singular.

 

También se da este fenómeno en el trabajo de edición. ¿En qué consististe su labor editorial y de qué manera la percibirá el lector?

En un libro clásico como este, la labor del editor consiste, aparte de tareas muy prosaicas que no viene al caso citar, en la elección de los colaboradores que elaboran la traducción, el prólogo y las ilustraciones, y en el diseño del libro (elegir una tipografía, el tamaño de la página y de la caja de texto, el papel, la encuadernación...).

Si el lector considera que estos elementos están bien combinados y el resultado es armónico, nuestro trabajo editorial habrá sido bueno (y pasará desapercibido). Afortunadamente, con este libro hemos tenido siempre impresiones positivas de nuestros lectores.

 

Esta es una edición muy cuidada en la que se respetan enormemente las ilustraciones dándoles espacio, incluyendo un “cuaderno de bocetos” al final del libro. ¿Cómo es el trabajo de un editor en un libro ilustrado? ¿Es importante la opinión del ilustrador a la hora de componer el libro?

La misión fundamental es la elección del ilustrador. Una vez hecho esto (unas veces con acierto, otras no...), hay que determinar la cantidad de ilustraciones, su formato, si van a página completa o como detalles aislados, si se ilustran las portadillas o solo el texto, si la ilustración de cubierta ocupa solo una parte o toda... En este tipo de decisiones, por lo general, se tiene en cuenta la opinión del ilustrador. Es un trabajo de equipo, al fin y al cabo, donde cada uno aporta lo mejor que sabe. El cuaderno de bocetos, por ejemplo, fue una sugerencia nuestra que creíamos que aportaría un valor añadido a esta edición en la que la ilustración es tan importante.

 

¿Por qué escogió a Jordi Vila Delclòs para ilustrar esta novela? ¿Qué matices proporcionan sus ilustraciones al clásico de Stevenson?

La elección fue, en este caso, un poco azarosa. Me enteré de que este libro era el favorito de Jordi Vila, y que estaría encantado de ilustrarlo para nosotros, así que en cuanto tuve ocasión se lo propuse. Por supuesto, aceptó encantado. Que un libro, cualquiera, lo ilustre alguien que siente pasión por él garantiza una motivación y un cariño que se nota en el resultado final.

 

¿Qué hace de esta novela una obra tan atractiva para público de todas las edades?

Es una novela con varios niveles de lectura, el de la peripecia, y el plano psicológico, que nos habla de la madurez y el descubrimiento del mundo a través de personajes elaborados, nada maniqueos, capaces de lo mejor y lo peor. Esas historias son las que cautivan, y son las que más se acercan a la realidad del ser humano.

 

¿Qué clásico, que aún no haya editado, le gustaría llegar a editar? ¿Sería un libro ilustrado?

Aunque últimamente se han hecho varias ediciones ilustradas, creo que sería muy divertido editar Los diarios de Adán y Eva de Mark Twain, y también El libro de la selva.

 

Los libros ilustrados han ganado número de lectores y de editores en los últimos años, ¿a qué cree que se debe esta situación?, ¿será una moda pasajera?

El álbum infantil vivió una fuerte expansión hace un par de décadas, y últimamente la ilustración ha entrado también en los libros para adultos gracias a editoriales que cuidan mucho el aspecto gráfico. Vivimos en una cultura cada vez más visual, y creo que eso influye, así como el gran nivel de ilustradores que tenemos en estos momentos en nuestro país. No creo que esto pase de moda, y más ahora, cuando los editores tenemos que esforzarnos en conseguir libros objeto que cautiven a una sociedad cada vez más digital.

 

Con la llegada del libro digital, ¿las ilustraciones pueden suponer un estímulo añadido para adquirir el libro en papel?

Sí, claramente contribuyen a hacer de ciertos libros objetos que uno prefiere tener físicamente. Creo que en el libro infantil, y el ilustrado en general, es donde menos se está notando la irrupción del ebook, a pesar de la proliferación de aplicaciones para tablets que intentan imitar este tipo de libros.

 

En el mundo editorial actual, ¿dónde encontraremos a los piratas…? Y, ¿cómo se encuentran nuevos tesoros?, no creo que existan mapas…

Supongo que cada editor es un pirata con su propio mapa del tesoro, configurado a través de años de lecturas y sensaciones. Aunque para cada editor la X puede significar algo totalmente diferente: un clásico moderno, un best-seller, un logro personal... Y, al igual que John Silver, tenemos un lado bueno y otro no tan bueno que nos vemos obligados a ejercer de vez en cuando. Lo importante es conservar ciertos valores esenciales, como la lealtad hacia autores y colaboradores y el respeto a nuestros lectores, valores que pudieran justificar que, llegado el momento, Stevenson nos perdonara la vida, como hizo con el pirata de la pata de palo.

 

Seguro que a nuestros lectores les gustaría saber qué libros ocupan un lugar especial en su biblioteca, ¿podría seleccionar diez de ellos?

Precisamente este del que hemos hablado es uno de los que ocupan un lugar privilegiado, puesto que colecciono todas las ediciones interesantes que caen en mis manos. Otro título del que no me importa tener varias ediciones es Alicia en el País de las Maravillas, o cualquiera de Roald Dahl, infantil o adulto. Mi lista de autores e ilustradores imprescindibles se podría completar con nombres de lo más variado, en adulto e infantil, como Douglas Adams, Shaun Tan, Daniel Nesquens, Maurice Sendak, Anthony Browne, Sempé, Conan Doyle, Edward Gorey o Stephen King.

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