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Raquel López

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Raquel López

Publicación : 29 de junio de 2015

 

Por Mª José Alés

Teniendo en cuenta que a Robert Louis Stevenson en Samoa le llamaban Tusilata, El narrador de historias, desde Opticks pensamos que la mejor opción para iniciar el Club de Lectura Ilustrada era contar con una narradora de historias que leyera en voz alta algunas páginas de La isla del Tesoro, lo que permitiría  aproximarnos un poco más al autor escocés.

Para ello nos hemos puesto en contacto con la escritora y narradora de historias Raquel López; que nos ha sorprendido gratamente cuando, tras responder que sí a la propuesta, ha  añadido: La isla del Tesoro es el libro que estoy leyendo ahora.

Lo que nos permite preguntar a Raquel: ¿Por qué La isla del Tesoro y por qué ahora?

Es un libro que tenía pendiente desde hacía tiempo. Me gustan las historias de piratas y, sobre todo, me gustan las aventuras; lo que ocurre es que, por mi profesión,leo mucho, mucho, de verdad, pero sobre todo leo cuentos. En mi camino se cruzan sin parar buenos libros: infantiles, juveniles o para adultos y, a veces, me cuesta llegar al que quiero leer. Esto mismo me pasó con el último libro que he leído: “El tesoro de Barracuda” de Llanos Campos (Premio Barco de Vapor de 2014 que os lo recomiendo).Es un libro de piratas, así que, después de leerlo,ya no quería demorarlo más, por fin le tocaba el turno a “La isla del tesoro”. Bueno, y también porque lo último que estoy escribiendo, aunque no es una historia de piratas, alguno que otro hay por entre medias.

 

¿Qué cualidades posee este libro para interesar a una narradora de historias?

El libro está narrado en primera persona, eso facilita que te identifiques con el personaje muy pronto, pero sobre todo creo que incita a contar, a contar esta o cualquier otra historia. Este libro es el relato que un joven hace de una parte muy emocionante de su vida, ¿por qué no hacer los demás lo mismo? Verás, para que una historia sea interesante a un público debe tener un gran conflicto (además de unos buenos personajes). El problema que tenga que resolver el protagonista es lo que nos va a mantener expectativos, atentos a lo que sigue, pendientes de su suerte e ingenio. Este libro reúne estos ingredientes, eso es lo que me gusta, quiero saber lo que va a pasar en el siguiente capítulo y esta emoción es la que intento trasmitir cuando cuento, aunque este libro, por su duración, no podría contarlo.

 

El ejemplar de La isla del Tesoro con el que comenzamos el proyecto es una edición especial de la Editorial Anaya con prólogo de Fernando Savater e ilustraciones de  Jordi Vila Delclós. ¿De qué modo facilitan las ilustraciones el trabajo de una narradora?

Depende, si la historia que voy a contar es para un público muy pequeño, de tres a seis o siete años, las ilustraciones apoyan y complementan lo que se cuenta. Sin embargo, cuando narro para niños más mayores, jóvenes o adultos no las necesito y considero que ellos tampoco. Para acompañar la lectura son muy agradecidas las buenas ilustraciones, incluso considero que los libro incluyen pocas. A mí, personalmente, me gustaría encontrarme con más cuando los abro. Sin embargo, a la hora de contar prefiero que quien escucha se forme su propia imagen y que la palabra tenga todo el peso e importancia.

 

Creemos que la relación del ilustrador con el texto a ilustrar puede ser, hasta cierto punto, interpretativa. ¿Es también interpretativa la relación del narrador oral con el texto narrado?

De un modo u otro sí, cuando elijo una historia que me interesa contar le voy a poner mi voz, mi tono, mis silencios, mis gestos, mis miradas. Estos pequeños actos tienen mucha importancia en el resultado final, no puedo obviar quién soy, cómo me siento o qué es lo que pienso y todo esto también se pega a la historia. Sin embargo, yo soy muy fiel al texto literario que ha escrito antes una escritora o escritor. Si elijo un cuento para contarlo es porque me gusta tal y como está, porque si tengo que cambiar esto o lo otro para que quede a mi gusto, prefiero seguir buscando, elegir otro o escribirlo yo misma.

 

Ahondando en lo anterior, en el caso de La isla del Tesoro, el narrador es un hombre, Robert Louis Stevenson. ¿Altera de algún modo la historia el hecho de que en el Club de Lectura Ilustrada comience la narración una mujer?

No, en absoluto. La historia literaria está llena de escritores que han elegido protagonistas femeninas para sus libros y escritoras que han elegido personajes masculinos para escribir sobre ellos. También los lectores y los narradores tenemos capacidad suficiente para ponernos en la piel de otro, sea hombre o mujer. Otra cosa es narrar en primera persona; yo soy mujer y no puedo ser creíble si empiezo a contar diciendo que soy un chico que doce años. Pero sí puedo relatar lo que le sucedió a un joven o contar de qué va el último libro que estoy leyendo, esto sí es creíble para el público y, por lo tanto, me permite seguir contando.

 

¿Qué opinan los niños y jóvenes de las historias de piratas?

Les entusiasman estas aventuras, tienen todos los ingredientes para que nos interesen pues están llenas de buenos y malos, traiciones y lealtades, protagonistas con encanto, viajes a lugares desconocidos, problemas y enigmas por resolver, ropajes fantásticos y, al final, siempre hay un tesoro. ¡Qué más se puede pedir!

 

¿Por qué las historias de piratas nos atraen tanto?

La parte romántica de las aventuras de corsarios y bucaneros nos gustan a niños y mayores, pero como bien matizo, la parte romántica. Es una vida en libertad, sin normas ni leyes, yendo de aquí para allá, con un mundo que no tiene fin. La idea de parecernos a uno de estos protagonistas llena nuestra imaginación y nos hace desear, en muchos momentos, cambiarnos los papeles. Además, el cine ha ayudado bastante con películas como: El temible burlón, Los Goonies o Piratas del Caribe.

 

¿Quién elije estas lecturas?

En primer lugar son los padres o maestros quienes acercan los libros a los niños y jóvenes. Cada uno, desde la casa o la escuela, comparten gustos o recomiendan historias que consideran importantes para su crecimiento. Más adelante, cuando el lector ya se ha formado (y no importa la edad que se tenga) tiene otras formas de llegar a ellas: regalos de cumpleaños, clubs de lectura, recomendaciones de amigos, blogs especializados o, algo que estoy viendo últimamente, se llega a los libros después de haber visto la película.

 

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